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Hay veces en las que escribir en Poprosa no es fácil, os lo puedo asegurar, y es que tú estás ahí luchando por demostrar que el don de la palabra es innato en ti, que tienes algo interesante que contar acerca de un actor y te pasa lo que a mí, que Ryan Gosling sale en una revista, cuenta algo, pero no puedes apartar la vista de los ojos y al garete se va la concentración y la productividad.

Es que claro, una se lee la entrevista para contar lo más interesante que tiene que decir Ryan Gosling, pero vas pasando fotos que le hizo Mario Testino, y lo vas viendo con el traje tatuado al cuerpo, en mangas de camisa, jugando con su propia sombra y lo adoras. Pero me he concentrado y me ha encantado que recuerden que este chico Disney no sigue el perfil: ni cintas pornos, ni rehabilitaciones, ni escándalos. Básicamente el yerno que toda madre quiere.

Es más, he hecho hasta un trabajo de investigación y me he dado cuenta de que es alucinante que más de dos años después el chico este sea capaz de posar igual para la misma revista, que parece que lo único que han hecho es colorearle el traje. Es que el que es guapo es guapo y sale siempre resultón.

De la peli que lo lleva a la portada, una de gangsters de los 40, aing, Ryan ideal, el que llama “sugar” a las chicas, dispara sin que se le arrugue el traje y sin sacarse el cigarrillo de la boca, y además fue feliz por dos cosas, por su zippo y por Emma Stone. Y nosotros felices por que mirar a esos ojos es un regalo divino.

Vía | GQ Australia
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