
Si hay algo más británico y más orgulloso de serlo en este mundo de HRH Elizabeth II, ese es David Beckham, que podrá estar en la emigración porque hay que ganarse el pan nuestro de cada día donde sea, pero que a cada momento recuerda que es hijo de la Gran Bretaña y colabora y hace todo lo que está en sus manos. Lo último: ser guardián y custodio del fuego olímpico en el periplo desde Atenas a Londres.














