
Menos mal. Porque cuando leí que Lady Gaga tenía pensado irse hacia Jerusalén, me la imagine con alguno de sus estrambóticos vestidos, o casi desnuda o vete tú a saber con que le daba esta vez por aparecer, y se me caía el alma a los pies pensando en el revuelo que podían montar. Pero no, parece ser que por mucho que la critiquemos y la pongamos a parir, sabe comportarse al menos en casa ajena. Por la cuenta que le trae, más que nada.
¿Y qué se le ha perdido a esta en Jerusalén? Pues Lady Gaga se acercó hacia allí para concretar los últimos preparativos del que será el último concierto de su gira Fame Ball, que tendrá lugar mañana en Tel Aviv. Y al parecer los representantes del concierto le advirtieron que se dejara sus estrambóticas manías para dentro del escenario y que, por favor, tanto en las ruedas de prensa como por las calles se moderara un poquito. Y así lo hizo. Al menos con la indumentaria.





