Eva Mendes y lo que quería ser de mayor

Eva Mendes, la latina explosiva, la más deseada, que triunfa en el cine y se la rifan en publicidad, acaba de hacer que me tuviera que refrotar los ojillos un par de veces después de leer qué quería ser de mayor.

Cuando éramos pequeños y nos preguntaban el típico adulto que buscaba conversación profunda eso de "y tú bonita, ¿qué quieres ser de mayor?", pues las niñas de mi generación querían ser todas o cantantes o maestras y los niños o policía o bombero, y no me lo vayáis a negar. O ¿acaso hay un físico nuclear en la sala?. Ea, pues Eva Mendes me ha roto con sus sueños al crecer.

De pequeña soñaba con ser famosa para comprar un chalet y llevar a mi madre en limusina. Al mismo tiempo quería ser monja. Hasta que un día mi hermana Rebeca me dijo: Pero ¿sabes que a las monjas no se les paga? Ya nunca más hablé de tomar los votos

Vamos, que lo de la limusina y el chalet digamos que lo ha cumplido, pero lo de monja... no es que sea un pendón verbenero, pero me da que en el rebaño no pegaría mucho, sobre todo teniendo en cuenta que le encanta el tipo de libertad sexual que reflejan los posados desnudos para algunas publicaciones. Y por lo menos admite sin tapujos que el posible sueldo fue lo que la hizo decidirse.

Eso sí, en pleno baby-boom no se la ve con muchas ganas, ya que dice que todos sus instintos maternales los tiene cubiertos por sus siete sobrinos, aunque tampoco estaba muy por la labor Angelina Jolie al principio y ahora se le ha dado por el exceso.

Vía | La Voz de Galicia

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