Reese Witherspoon y Jake Gyllenhaal han roto

Parece ser que hoy no es un día de buena suerte. A mí no me ha tocado el gordo de Navidad (para ser más exactos no me ha tocado absolutamente nada) y Reese Witherspoon y Jake Gyllenhaal han dado por finalizada su relación, tras tres años juntos. Así que bueno, ya se sabe, mal de muchos consuelo de tontos ¿no?

A mi no me sorprende del todo porque había leído por ahí que últimamente estaban de broncas siempre y se les veía más tiempo discutiendo que hablando o sonriendo y eso sólo podía significar dos cosas: que la relación emanaba un tufillo a crisis que se ha ido acentuando más y más con el tiempo o que tenían mucha afición a gritarse el uno al otro en mitad de la calle y salir en las portadas de las revistas con getuño de cabreados y sin apenas mirarse. Pues al final parece ser que era lo primero, fíjate tú.

La ruptura, por parte de Reese, ha sido amistosa y al parecer sin mucho follón y desde luego que se ha producido por los motivos que os hemos dicho anteriormente; es decir, que no ha habido cuernos por ninguna de las dos partes aunque a más de uno no le hubiese importado contribuir a que la pareja rompiera por cornudos.

El único motivo más sólido de la ruptura, independientemente de que se gritaran o se tiraran jarrones a la cabeza, ha podido ser la insistencia de Kake por casarse con Witherspoon, algo para lo que ella no se sentía preparada, ya que ahora prefería dar prioridad a sus dos hijos, fruto de su relación con su ex, Ryan Phillippe, y a su trabajo, mientras que él estaba emocionado con eso de ponerse chaqué y acallar de una vez por todas los rumores sobre su posible homosexualidad (que después de Brockeback Mountain, a éste también le empezaron a romper la espalda y lo que no es la espalda).

Pues nada, a pesar de que los tres hoy no somos muy dichosos, como suele decirse en estos casos, no podemos quejarnos, que salud no nos falta. Qué remedio...

Vía | Cuore

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