'Este es el Mood' de Quim Gutiérrez: Cuando tu vida es tan triste que tu terapeuta "se quedaba dormido en las sesiones"

Se supone que un terapeuta o psicólogo debe ser como tu Kim Possible particular, tu apoyo emocional de cabecera: "Llama, grita si me necesitas, sea donde sea allí estaré", debería ser su lema, la melodía que sonara en sus teléfonos en los timbres de sus consultas cada vez que alguien tuviera cita con ellos.

Sin embargo, Quim Gutiérrez ha derribado esta mentira durante su entrevista con la excatriz porno y escritora Amarna Miller en el último programa de Badoo 'Este es el mood', que se ha centrado en el autodescubrimiento y la salud mental, sirviendo de servicio público sobre todo para la mitad del plantel de colaboradores de Telecinco.

El actor con la sonrisa intermitente más sexy del cine ha confesado que recuerda a la perfección el día que comenzó a autodescubrirse y, por ende, entender lo bien que le vendría ir a terapia: 

"Estaba en la cocina con mi padre, de una generación no muy dada a hablar de sus sentimientos. Yo siempre he tenido falta de filtro, me falta, es una cosa de sensibilidad. Me afectaban las cosas más. Le he sacado mucho sentido profesionalmente, pero en lo personal he tenido que aprender a hacer callo o comprarme un filtro, terapia", recordaba Quim.

El que debería ser considerado (por la Academia de Cine, por ejemplo) uno de los mejores actores de nuestro país (opinión personal) recuerda que en ese momento clave, con 17 años, repetía un mismo patrón en sus relaciones amorosas de pelar la pava y meter mano por encima del chaquetón en los parques:

"Cuando la chica que me gustaba me hacía caso, a las dos semanas me aburría. Entonces lo dejábamos y yo me enamoraba", relataba Quim Gutiérrez definiéndolo como una cosa "muy tonta" y "una chorrada" con una sonrisilla pillina de excanalla adolescente.

El psicólogo de Quim Gutiérrez escuchando sus problemas

Es entonces cuando Gutiérrez le ha comentado a Miller cómo fueron sus inicios con un psicólogo con el síndorme de Snorlax, con más problemas de sueño que la Pantoja después de 'Cantora, la herencia envenenada':

"Recuerdo decirle a mi padre en esa cocina, 'papá, siempre me pasa lo mismo, me encuentro con el mismo problema y no sé cómo solucionarlo' y entonces pedí ir a terapia. El inicio estaba muy bien porque el terapeuta se dormía", comenzaba destapando este tabú del que apenas se habla. El diván es para los pacientes, no para los terapeutas, ¡hombre ya!

"A ese señor, cuando empezaba a dormirse y yo le contaba mis movidas, empezaban a cerrársele los ojos y yo, como un tonto, en vez de decirle 'oiga, ¿quiere hacer usted un descanso?', miraba para otro lado y seguía hablando para que no se sintiera mal él", continuaba Quim con esta desternillante anécdota manifestado lo que se hubiera ahorrado en psicólogos de haber tenido a 'Siri', que más ayuda que este "profesional" le hubiera proporcionado.

Para los más alarmistas y profesionales del sector (ya buscando la cuenta de Twitter del sindicato de terapeutas, os comento que Quim Gutiérrrez cambió de psicólogo y le fue mucho mejor (tampoco era muy complicado). Este nuevo sería el Sigmund Freud de la Barceloneta comparado con el anterior...

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