
Impensable, inimaginable, inhóspito… pero cierto. Lo que hace la fama señores, lo que hace la maquinaria de Hollywood para conseguir hacer renacer de sus cenizas a los más polvorientos actores y conseguir devolverles el atractivo (para mi más en sentido figurado que otra cosa porque es como el antídoto de la lujuria). Pero claro, si sólo fuese eso, pues vale, pero es que ya ver imágenes así hacen que se me irrite la retina.
Y es que Mickey Rourke a sus 56 años y a sus mil operaciones, está que no para, sobre todo que no para en casa. Con eso de que vuelve estar en la cresta de la ola, sólo le vemos de fiesta en fiesta y tiro porque me toca.
Esta vez le hemos visto en un pub de Nueva York junto a unos amiguitos y sobre todo mucha compañía femenina. Una de ellas, Eugenia Volodina, modelo rusa de 24 años de la firma Victoria’s Secret. Pues sí, con ella es con la que hemos pillado al actor dándose el lote y si alguien no lo hubiese parado fijo que tendría hasta contenidos X, porque ahí había más lengua que en una convención de chupa-chups.





