
Jake Gyllenhaal es de esos actores que como ya hemos dicho, no levanta ni encierra muchas pasiones, pero cuando lo hace, lo hace con todas las de la ley, y todo sea dicho, ha visto multiplicado por 5 el número de apasionados masculinos a raíz de su papel en ‘Brokeback Mountain’ que suspiran por sus huesos, por su sonrisa y ¡Por dios, por esos pedazo abdominales que se nos está marcando el chaval! Cuando publicamos su reportaje para la revista GQ ¿a qué no parecía que pudiese ocultar esto bajo la chaqueta?
Yo cuando los he visto me he quedado a cuadros. Sabía que estaba en forma y eso a raíz de su papel de príncipe en la película ‘Prince of Persia’, pero de ahí a que se haya labrado estos abdominales, que se puede partir el jamón y prepararse un bocadillo en cima suyo, hay un gran paso. Entre las greñas que se me ha dejado y que dudo que la valga ninguna de las camisetas que tiene en su armario, se me da un aire (una sueva brisa, no os confundáis) a Lobezno (que no a Hugh Jackman). Le falta mucho todavía, desde luego.





