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No es el abuelito de Heidi, es Harrison Ford: cumple 78 años y empieza a parecer un hallazgo arqueológico de Indiana Jones.

No es el abuelito de Heidi, es Harrison Ford: cumple 78 años y empieza a parecer un hallazgo arqueológico de Indiana Jones.
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Harrison Ford es el ejemplo perfecto de que para ser un madurito interesante de pelo cano hay que beber café en cápsulas. El famoso actor de Indiana Jones, donde en su última entrega ya trabajó menos que su especialista, ha cumplido los 78 años y la verdad es que la fuerza no le acompaña del todo.

El ascenso de Skywalker se queda en nivel de ascensor de piso antiguo del casco histórico de Cuenca en el caso de Harrison Ford. Puede que su secreto sea ser uno de los únicos actores de Hollywood al su matrimonio la dura más que una película de Tarantino, o quizás que su esposa le hace pasar fines de semana viendo maratones de las películas de sagas que ha protagonizado. La mayoría de nosotros nos conformamos con llegar a su edad sin necesitar un andador al más puro estilo del protagonista de UP (Disney), pero lo cierto es que él sigue trabajando y en forma, sin haber caído, aparentemente, en la ambiciosa espiral de la cirugía plástica.

Es verdad que no estamos ante uno de los actores que mejor ha envejecido pero, en su último proyecto, Ford se ha permitido coquetear con la tecnología protagonizando junto a un perro hecho por ordenador La Llamada Salvaje (The Call of the Wild), una película de aventuras en el Yukón canadiense. Aunque por las imágenes podríamos pensar que se trata de un spin off del abuelo de Heidi y Niebla, su perro, es impactante ver como Harrison Ford, aún aparentando la edad que tiene, debe caracterizarse para aparentar ser un hombre mayor con ese aspecto desaliñado, proceso contrario al que vivió Renée Zellweger cuando decidió operarse para caracterizarse en su día a día de señora mayor polioperada.

Así, desde este medio quiero felicitar a Ford por su casi llegada al mundo de los octogenarios y desearle una próspera carrera profesional recordándole que en España le hizo un importante regalo atribuyéndole ese gran actor de doblaje de voz limpia, rotunda y casi lasciva. Una suerte que no todos han tenido, si no, que se lo digan a Robert de Niro.

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