Pablo Motos confiesa cómo acabó completamente arruinado en dos ocasiones: "Yo no sabía que estaba con un estafador"

Imaginarse a Pablo Motos fuera del plató de 'El Hormiguero' es raro, como verte a Elmo fuera de Barrio Sésamo y paseando por Carabanchel con una litrona en la mano. Pues no estamos acostumbrados.

Pero el presentador ha decidido conceder una entrevista para el programa de Youtube 'El sentido de la birra', con Ricardo Moya. "No suelo hacer entrevistas porque intento no meterme en líos, tengo demasiada visibilidad", comienza explicando. Porque sí, si Pablito tiene alguna facilidad es para meterse en movidas...

Hablando un poquito de esto, un poquito de aquello, llega a una reflexión que nos parece clave sobre su trabajo de presentador: "Una persona no hace televisión si no tiene un ego demasiado grande; haces otras cosas, pero no te vas a la tele. Tu enemigo con el que tienes que pelear cada día de tu vida para intentar domesticar aquello es el ego".

Cómo la pandemia afectó a 'El Hormiguero'

Y llega uno de los momentos clave de la conversación: la pandemia. "Al principio pensabas que si abrías la ventana te morías", recuerda. Así que pensó en un primer momento que la mejor opción sería cortar 'El Hormiguero' y cada uno a casita.

"Tuve un momento muy vital y me acordé del cirujano Pedro Cavadas. Le pregunté si la gente que no tenía cara aun así quería vivir. Y me explicó: 'La vida es igual que un niño en un tiovivo. Da igual las vueltas que de, el niño se va a ir llorando a casa. El niño quiere dar una vuelta más, porque nunca es un buen momento para morirse'", recuerda.

Es entonces cuando aquella reflexión —qué bonito, qué emotivo, qué de Paulo Coelho— hizo que volviera a topísimo con 'El Hormiguero' durante la cuarentena: "Dije: 'Voy a hacer el programa porque la gente ahora necesita compañía'. Necesitaba que hubiera algo que sucediera como antes de la pandemia'".

"Nos quitaron la vida", recuerda. "Todos los programas eran una cosa muy rara, por videollamadas. Además estábamos todos muertos de miedo".

Las dos veces que acabó en la ruina

"Yo me arruiné dos veces", se sincera. Pero, ¿y por qué acabó sucediendo? Pues déjanos contarte, que la cosa tiene chicha...

La primera vez ocurrió cuando trabajaba como locutor en Onda Cero. "Es una historia muy turbia", advierte. Pero Pablito, tú no te preocupes, que después de tragarnos cinco horas diarias de Telecinco ya estamos curados de espanto...

Todo fue por un producto llamado 'Biodel, adelgaza con él'; unos chicles adelgazantes. Empezó a hacer publicidad en la radio de este producto: "Al principio ganaba pasta, pero cuando el tío ganó mil millones de pesetas, FarmaIndustria le dijo que tenía que meterlo a través de la farmacia. Y el tío dijo que no".

Y aquí es donde empieza a liarse la cosa. "Una persona tuvo taquicardia por tomar Biodel. Se empezaron a hacer reportajes de la taquicardia y si el producto era peligroso, y acabaron con él", explica Motos.

¿Cuál fue el problema para Pablito? "El tío desapareció. Era un estafador profesional. Yo no sabía que estaba con un estafador, hasta el nombre era falso. No sé cómo se llamaba".

"Mi sueldo de verdad en aquel momento era menos de 600 euros. Empecé a hacer la publicidad y a ganar 12 mil. Entonces firmé una serie de cosas y yo estaba en la mierda. Lo pasé francamente mal. Estuve a punto de ir a buscarlo y cometer una barbaridad", recuerda.

Pero el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, amigos. ¿Y cuál fue su siguiente ruina? "Metí el dinero en la bolsa", confiesa. "Me levanto un día y de repente ha bajado la bolsa muchísimo. Dos horas más tarde me quedaban unos dos mil euros de todos los ahorros de mi vida. Y me quedé sin nada otra vez".

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