Paloma Cuevas, tajante con Enrique Ponce ante los rumores de crisis con Ana Soria: "Mi decisión de separarme es firme"

Paloma Cuevas, tajante con Enrique Ponce ante los rumores de crisis con Ana Soria: "Mi decisión de separarme es firme"
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Paloma ha salido de la 'Cueva' de nuevo, pero nada de salir andrajosa hecha un Ecce Homo, una Picapiedra, sino todo lo contrario: con vestido de gala, con la mirada furtiva de la 'sugar mami' soltera, monísima de la muerte y con una elegancia digna de una extra de un anuncio de Ferrero Rocher para la revista del saludo. Y es que Enrique tiene que ver y darse cuenta ahora de lo que se pierde, que ha cambiado a una portada del '¡Hola!' por una de la 'SuperPop'...

Portada Z

Paloma Cuevas es de la 'Preysler School' y así ha ocupado la portada de esta revista. Muy digna ella, ha venido a declarar lo que decía la chica de Pimpinela: "ahora soy yo la que quiere estar sin ti, Enrique".

Ya no hay vuelta atrás, por muchos rumores que hayan apuntando hacia una reconciliación del torero con su ex o una crisis con su actual novia, a la que le ha comprado un perrito a Ana Soria para que se entretenga y le deje descansar las horas que su espalda y su vista cansada requieren. "Mi decisión de divorciarme de Enrique es firme", ha dicho convencida doña Paloma.

Paloma

La progenitora de las hijas de Ponce, tal y como ha podido saber la revista de primera mano (sin anillo), no quiere ensangrentar veinticuatro años de matrimonio y ha conseguido mantener una relación cordial con su exmarido torero con el síndrome de Peter Pan (Peter Ponce, lo llamo yo). Y es que Paloma Cuevas es una madre coraje. Sí, porque mira por sus niñas y porque es la típica que entra a recoger a las niñas y el resto de las madres la miran con coraje del divineo que desprende por los cuatro costados.

De este modo, aunque fuentes cercanas a la pareja afirman que Enrique quería volver con el rabo entre las piernas por Navidad, Cuevas cierra la puerta corredera de su salón nórdico con toques clásicos y grandilocuencia decorativa a una posible reconciliación sentimental.

Y es que, seguramente, la idea de tener que salir a pasear un perrito que le compró a otra con el frío que hace tampoco le debe motivar mucho... Mejor, y más empoderada, está ella cabalgando en su caballo en busca de un maromo como el madurito de 'Pasión de Gavilanes'.

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