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El juicio contra Enrique Iglesias o como sacarle hasta el último céntimo sin tener pruebas

El juicio contra Enrique Iglesias o como sacarle hasta el último céntimo sin tener pruebas
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Si pensabais que lo de ir por los platós de las televisiones poniendo a parir a todo el mundo con tal de sacarse unas perras era typicall spanish, estáis muy equivocados, porque al parecer es una condición inherente e innata del ser humano que con tal de ganarse unos cuantos billetes hace “lo que sea” y misteriosamente la gente interpreta plató de televisión + rumor falso (o en su defecto causa injustificable) como el mejor sinónimo de “lo que sea”. Y esto pasa aquí, en Estados Unidos y en la China. Nadie se libra de ello.

Para poneros un ejemplo, os cuento la historia de Enrique Iglesias (no la historia entera, sólo un capítulo de su vida). Hace tres años, Enrique Iglesias atropelló el pie de una supuesta fan de 11 años al salir de ofrecer una entrevista en una emisora de radio californiana. La muchacha estaba allí para poder ver a su fan número 1 y que le grabase un autógrafo y solo le pudieron grabar la huella del neumático en el pie.

Le dolería lo suyo, seguro, pero la madre se juró a si misma que más le iba a doler al bolsillo de Enrique Iglesias.

Así que movió Roma con Santiago y empezó su periplo por los platós de televisión hablando de lo mal conductor que es Enrique Iglesias, de los descuidado que es, que si se comporta como un temerario, que si sólo se preocupa por él mismo… vamos, lo típico para que te paguen para hablar. Y por supuesto lo ha llevado a los tribunales y quiere que Enrique Iglesias pague por ello.

Susana Ochoa (típico nombre de niña californiana), como así se llama la niña, parece ser que sufrió unas lesiones considerables, y que aún se está sometiendo a tratamientos para recuperar la movilidad pero como bien han dicho los abogados que trabajan en el caso, Enrique no tuvo nada que ver en el accidente, y culpan a la madre por desatender a su hija en el momento del incidente. Se desconoce si ello sucedió sobre un paso de peatones, si había semáforo, si no había, si estaba la mano parpadeando, en naranja, en rojo pero parece ser que la única culpable aquí es la madre. Que igual Enrique tendría que haber llamado para preguntar por la niña y tal, no lo niego, pero desde luego que eso no es motivo para llevarle a juicio, señora.

Vía | Marujeo

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