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Dianna Agron no siempre fue una rubia y engreida animadora

Dianna Agron no siempre fue una rubia y engreida animadora
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Siempre he pensado que esta chica tiene un encanto personal. A Dianna Agron la he comparado, a su manera, con el papel que desarrollaba Hayden Panettiere en ‘Heroes’, aunque Dianna, o su personaje, Quinn, en Glee, si se cae o se corta no hay manera de que deja de sangrar inmediatamente. Pero es animadora, es guapa y tiene un caracter que más de una vez le lleva por el camino más difícil de la vida.

Por eso la revista Vanity Fair ha decidido que en su próximo número de Octubre 2010 la protagonista sea ella misma, en la que por un lado se refleje su belleza y su delicadez y, por otro lado bien distinto, la vida y obra de esta jovencita de 23 años que aunque pueda pareceros joven, ya tiene una carrera cinematográfica bastante nutridita y en cuanto a labores sociales y humanitarias no se le puede achacar absolutamente nada (es uno de los miembros del PETA más radicales).

Por eso en el reportaje podemos acercarnos un poco más a ella y saber, por ejemplo, que ha crecido desde bien chica yendo a clases de ballet, que su apodo fue Charlie, por ser su alter-ego masculino y el pequeño protagonista de las pequeñas historias que escribía cuando estaba en el colegio, que venera a Audrey Hepburn y Lucille Ball, que por ‘culpa’ de su padre, que era el director general de una cadena hostelera, se ha criado en hoteles de San Francisco y Savannah y un sinfín de anécdotas más para todos aquellos que estén interesado en saber un poco más de la rubia.

Si pensabais que su papel de animadora con pocas luces y ambiciones limitadas de la serie se correspondía con su papel en la vida real, esta es una buena forma de romper un mito (o un prejuicio, según lo veáis).

Fotos | Just Jared

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