Trajes imposibles, uñas kilométricas y tortugas okupas: esta ha sido la peculiar entrevista de Robert Pattinson y Zoë Kravitz en 'El Hormiguero'

Trajes imposibles, uñas kilométricas y tortugas okupas: esta ha sido la peculiar entrevista de Robert Pattinson y Zoë Kravitz en 'El Hormiguero'
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Esta noche 'El Hormiguero' ha dicho holi a dos estrellas de cine a nivel mundial. Robert Pattinson y Zoë Kravitz han conectado en directo con el super skinny Pablo Motos para darle a la sin hueso sobre el peliculón que están a puntito de estrenar, 'The Batman', donde él da vida al murciélago fortachón que salva a la humanidad en la oscuridad de la noche y ella a la legendaria felina "Cat Woman", vamos, que solo entre los dos han usado más cuero que en una carroza básica del Orgullo.

El filme en cuestión, que se estrena el próximo 4 de marzo, ha provocado que este dúo de intérpretes lo de todo para estar a la altura de sus respectivos papeles. Por un lado, Rob le ha dado duro a las pesas y a los batiditos de proteínas cual Kiko Matamoros con blanco nuclear para que sus bíceps resalten en su traje de superhéroe. Además, la máscara que cubre todo su careto le ha dado más de un problemilla en el rodaje: "No te das cuenta lo importante que son las cejas para la expresividad hasta que no se te ven", ha expresado el actor, alegando que el equipo de iluminación jugó con las luces para darle más poder a sus ojazos.

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La máscara que trajo por el camino de la amargura al Sr. Pattinson

Por otro lado, Zoë estuvo conviviendo mucho tiempo con unas kilométricas uñas, a lo Rosalía gothamlera, que lleva su personaje durante toda la trama: "Pensé que era una idea buenísima hasta que me di cuenta que iba a tener que vivir con ellas un año (…). No podía ni abrir nada ni lavarme la cara porque era peligrosísimo", ha confesando la artista.

También, Kravitz ha deleitado a los allí presentes con una anécdota de lo más peculiar que le pasó en una primera cita. Por lo visto, un individuo le pidió que le vigilara una tortuga porque este iba a estar varios días fuera. Pues bien, cuando la chiquilla abrió la bolsa de deporte que le dejó él en su casa se encontró con una enorme tortuga africana. El chaval no volvió en mucho tiempo y ella, tras cuidarla durante meses, la donó a un santuario de animales. ¡Brava!

 

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