A los de la revista GQ les encantan este tipo de eventos, las cosas como son. Eso de ir por ahí cogiendo a chicos guapos y elegantes para vestirles de etiqueta y decirles delante de todos lo mucho que les admiran por lo bien que visten, por lo guapos que son y lo bien que les sienta el traje, pues da mucho juego. Que así a lo tonto te sacas una fiesta veraniega de la manga, y con la excusa de que van a ir chicos guapos pues como que las famosas se animan también a ir, a ver si pillan cacho o al menos posan en el photocall con los primeros trapitos que han pillado en las incipientes rebajas. Todo está pensado y al final los más favorecidos son los de la propia revista como siempre.
Y nosotros no nos quejamos que la verdad disfrutamos más con estos saraos que Paris Hilton con dos botellas de champán para ella solita. Guapos, guapas, fotos, fotas… tenemos de todo para comentar, así que vamos a darles un poco de caña.
La elección de los mozos la verdad es que este año ha dejado un poco que desear bajo mi punto de vista (no tranquilos, Mario Vaquerizo no estaba entre ellos, solo fue a lucir sus Balmain por el recinto) que yo les veo y digo: pues sí, son guapos, y mira tú que bien les sienta el traje. Pero luego me pongo a pensar y claro, si nos ponemos tiquisimiquis es que a poca gente le queda mal un Ermenegildo Zegna echo a medida, que ya tendría pecado que encima de que te dejas los cuartos en él, te siente mal y vayas hecho un adefesio. Así que aunque mérito tienen por la planta, tampoco es para tirar cohetes como locos.
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