Tamara Falcó ya no aguanta más y denuncia el acoso y "bullying" que sufre con Íñigo Onieva

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Tamara Falcó está de morritos y no porque se haya suspendido su partido de pádel a última hora cuando ya estaba preparada psicológicamente para sudar o porque se haya dado cuenta de que su nuevo jersey es solo un 99% cashmere. La retoña de la Preysler está hasta el último diamante de su tiara de que se ponga en entredicho su idilio romántico con el fiestero temporalmente retirado Íñigo Onieva.

La próxima queen de Netflix no entiende porque la peña no apuesta ni un durito por su consolidada y sincera relación cuando ellos se entienden la mar da bien, hasta tal punto que ella ha sustituido las copas de Dom Pérignon por los chupitos de Jägermeister para irse de parranda con él y este empalma su sábado noche con la misa de 8 del domingo para acompañar a su churri a decirle holi al Señor Todopoderoso.

Así lo ha expresado la marquesita en una entrevista para 'Lecturas' donde ha dejado clarísimo su mosqueo: "Con Íñigo todo viento en popa, a pesar de que se empeñen, sí".

Xrrm7goxxjbp5cw6votiixnpj4 Tammy piripi tras un chupito de ron miel

La colaboradora de 'El Hormiguero' está tan in love que es capaz de proclamar a los cuatro vientos el discursito oficial de 'LIDLT' sin pestañear: "Pongo las dos manos en el fuego por Íñigo", sentencia la inocente Tammy sin ser consciente de la cantidad de extremidades chamuscaditas que ha provocado esa frase.

Además, la madrileña hace oídos sordos cada vez que critican su noviazgo con el aprendiz de Pocholo y ha decidido que va a leer el '¡Hola!' solo cuando ella y su mami salgan en portada: "No hacemos caso, ¿para qué? Es que lo que estamos sufriendo es casi un acoso, un bullying (...). Se están metiendo con nosotros de una forma... Pero, bueno, a ver, nosotros estamos súper seguros".

Eso sí, la socialité está dispuestita a vestirse de blanco y pasar por el altar pero las mil y una separaciones de su señora madre han hecho que le tenga un poco de yuyu a darse el: "Yes, I do": "Quiero casarme, pero Íñigo y yo venimos de padres separados y eso te hace ser cauto".

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