
Persona non grata. Así es como han tratado a Lindsay Lohan en la Semana de la Moda de Nueva York. Ha pasado de ser invitada de honor de afamados empresarios y personalidades del mundo de la moda a ser considerada un mal ejemplo a seguir por todos los allí presentes y “manchar” la imagen de las firmas a las que pretendía acudir.
Su experiencia como asesora creativa de la firma Ungaro no ha podido ser más sonada ni más catastrófica: la colección que presentaron en octubre de 2009 fue muy mal recibida por la crítica y, ahora, la empresa se encuentra en una de sus peores crisis y se ha visto obligada a cerrar algunas de sus tiendas.





