Este es el problema de salud que casi le cuesta la vida a Fiama de 'La Isla de las Tentaciones': "Los médicos dijeron que me moría, planeé mi funeral"

Este es el problema de salud que casi le cuesta la vida a Fiama de 'La Isla de las Tentaciones': "Los médicos dijeron que me moría, planeé mi funeral"
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Fiamita estuvo a punto de estirar la patita. No, no fue ni por exagerada ni por una sobredosis de fresh-vainilla-chocolá-tutifruti-cacahué ni por una intoxicación de gambita en mal estado. La cosa es seria pero, gracias a Dios, la tenemos a ella en 'Mtmad' para contarlo (unos cuantos años después).

Tenemos que remontarnos a cuando la tentadora y concursante de 'La Isla de las Tentaciones' tenía 17 años que, teniendo en cuenta que debe tener ya cincuenta y pico (sale en la tele desde que tengo uso de razón), debe ser allá por el Pleistoceno o el Mesolítico bajo.

 

En un concierto (que algo me dice que no era de Monserrat Caballé), Fiama empezó a notar molestias en la garganta, nada extraño en principio partiendo de la base que sería de algún exponente de reggaetón antiguo con los que es imposible darlo todo. Sin embargo, la preocupación se apoderó de ella cuando empezó a sangrar por encima de sus posibilidades.

"Seguí hablando con mis amigos y me empezó a salir sangre, por la boca, por la nariz, pero como una cascada de sangre, era una pasada", ha narrado en su canal del 'Youtube' para tróspidos telecinqueros sin comprender aún porqué dejó de sangrar de repente cuando sus amigos la llevaron de inmediato a urgencias.

Fiama En Mujeres Y Hombres Y Viceversa
Los tiempos mozos de Fiama

Justo cuando los médicos iban a darle el alta hospitalaria, la sangre empezó a brotar del cuello de la viceversa como una cascada de plasma, como si Martínez-Almeida le hubiera hecho un chupetón. La pobrecita mía, muy emocionada, ha recordado que llegó a despedirse de su familia antes de entrar en la unidad de críticos: "Los médicos les habían dicho que yo me moría y que les habían dejado entrar a la zona crítica para despedirse".

Obviamente, tanto su familia como ella eran conscientes de que esta patología no era nada común y mucho menos para una chica tan joven como lo era ella en su día. Había sobrevivido a tres sangrados cuando podría haber perdido la vida en alguno: "Me dijeron que iban a esperar a que tuviera el siguiente sangrado para sedarme y ahí acabaría mi vida".

Llora
Fiama llora al pensar que se hubiera perdido el fiestorro del siglo, su propio funeral

Lejos de entrar en pánico, la que se convirtió en la tentadora perfecta para el vampiro buenorro de Crespúsculo (con tanta sangre...) se lo tomó con la mejor de las filosofías: empezó a planear su funeral por todo lo alto, quería que fuera un fiestorro "cocktail" con DJ y con todos los asistentes de rojo y blanco. ¡Qué cachonda la tía! Podría ser redactora perfectamente de Poprosa.com.

"No derramé ni una lágrima, me quedé muy tranquila y decidí que lo que iba a hacer era estar bien, ser feliz. Me despertaba cada día y me maquillaba y me peinaba, me ponía a hacer chistes. Quería que, si me iba, el recuerdo que tuviera mi gente de mí fuera el de una persona feliz, no triste", ha confesado Fiama rompiéndose al recordar lo fuerte que fue.

Según ha contado Fiama, horas antes de la operación, hizo prometer a sus padres que seguirían siendo feliz y buscando a la persona que más les completase (deben estar divorciados). Sin embargo, esa despedida fue más inútil que la marcha atrás, gracias a una doctora que se negó a sedar a una chica de 17 añitos, salvándole la vida. Este mundo es para los rebeldes, mirad a Froilán lo feliz que está...

 

"Las posibilidades eran mínimas, tenía mucha fiebre. Cuando iban a hacer la traqueotomía, miraron cómo tenía los pulmones, pero cuando dijeron la palabra bisturí empezaron a funcionar", ha dicho recordando el milagro que obró esa neumóloga-chamana sin apenas tocarla.

Fiama
El tatuaje de Fiama que representa este casi pero no

De hecho, ahora le hace tanta gracia la muerte tras esta situación (estuvo en el precipicio antes de caer al foso del malo de 'Hércules'), que Fiamita se tatuó una Catrina (es decir, una Paz Vega) en el brazo como homenaje a este momento crítico de su vida.

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