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Sonia Monroy y Yola Berrocal son Atrevidas y perpetran un atentado audiovisual de primer orden

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Épico. Pero épico en el sentido michaelbayano de la palabra: a lo bestia. Así es la vuelta al mundo de la música de las dos divas trash por excelencia de este país rescatado llamado España (capital: Berlín): Yola Berrocal y Sonia Monroy. Ahora se hacen llamar Atrevidas y han presentado su primer videoclip, una versión del ‘Boys, boys, boys’ de Sabrina Salerno. Curiosamente han presentado esta obra de arte marginal el mismo día que la prima de riesgo española alcanzaba su máximo histórico. ¿Casualidad? Lo dudo. Voy a estudiar el caso muy detenidamente y se lo voy a mandar a Mariano Rajoy e Iker Jiménez.

Pero dejémonos de momento de teorías conspiranoicas y vayamos a la chicha, a un videoclip que la Monroy y la Berrocal aseguran haber dirigido ellas y que no tiene desperdicio. Este ‘Boys boys boys’ tiene todo lo que caracteriza a una peli porno pero sin el porno: policias tetonas castigadoras, maromos en calzoncillos del mercadillo (uno de ellos incluso se marca un rapeado, muy jevi), barras americanas, roceteo piscinero, morreos lésbicos, duelo de camisetas mojadas, pocos primeros planos faciales para que no se note la cuarentena de años que tienen ambas, limusina, lavado de coches con abundancia de espuma y ausencia de ropa…

Sin embargo, en un segundo revisionado, consiguiendo superar la barrera de silicona, maquillaje y abanderados de baratillo, uno puede observar (y casi emocionarse) con la bonita historia de superación que Sonia y Yola nos quieren contar en esta pieza: es la historia de dos chicas que, mientras les llega su gran oportunidad, tienen que ganarse el pan como bailarinas de striptis. Algo trágico sucede y terminan en la cárcel. Allí consiguen huir empleando sus armas de seducción y buscan venganza de los hombres haciéndose pasar por policías y sodomizándolos. Los hombres son muy malos y se lo merecen. Mientras tanto, ellas, las únicas en las que realmente pueden confiar la una en la otra, se dan cariño y placer sexual.

Servidor no veía una historia feminista de tanto calado y tanto poder evocador desde ‘Thelma y Louise’. Y además todo aderezado con un sentimiento de simetría que recorre el vídeo de principio a fin y que se focaliza especialmente en las escenas que abren y cierran la obra. Yola y Sonia parecen ser amantes de la simetría (sólo hay que ver el perímetro de sus respectivos pechos para darse cuenta de que eso es así) y consiguen un demoledor efecto que haría humedecer los ojos de los grandes maestros del cine ruso y checoslovaco de los años 70.

No, venga, va, que es un truñaco bien gordo de canción y de videoclip que sólo sirve para echarse unas risas y para pensar que todo lo que nos pase como país lo tenemos bien merecido. Aunque lo cierto es que estamos tan mal que lo mismo hasta se convierte en un hitazo… y oye, pues lo cierto es que lo prefiero a una nueva bisbalada, otro wakawaka o nuevos engendros pergeñados por El Canto del Loco o Fito y Fitipaldis.

Pd1: me he quedado con muchas cosas que decir por lo que habrá muchas posdatas. Si, una posdata para decir que habrá posdatas, así soy yo.

Pd2: la versión original de Sabrina Salerno, otra que llevaba el airbag de serie. Y aquí el famoso momento donde se le escapa una teta en un especial de Nochevieja (aunque era con otra canción).

Pd3: y otro gran remember, las míticas SexBomb y su célebre ‘Ven Ven Ven’. El primer grupo de Sonia Monroy era droga dura, dura.

Pd4: y bueno, creo que paro ya, que ya he conseguido mi objetivo: que os arranquéis ojos y tímpanos…

Vídeo | Sonia Monroy en Youtube
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