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Ni la boda real británica ni la monegasca, para bodorrio el de la Duquesa de Alba

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Estoy segura que muchos de vosotros estáis flipando en colores con eso de que nosotros hablemos de este tipo de personajes públicos tan poco habituales entre nuestras líneas, pero es que, poproseros, es la noticia de día con la que aún me estoy partiendo el pecho. Y es que, a pesar de que este año hemos vivido grandes momentos históricos en el amor, desde la boda del Príncipe Guillermo y Catalina Middleton que algún día serán reyes, a la del prínpice Alberto de Mónaco, aún nos faltaba el colofón final. Sí, nosotros los españolitos también vamos a tener, una boda de alta alcurnia, aunque para no variar, lo nuestro siempre es más original, ya que definitivamente la Duquesa de Alba se casa con Alfonso Díez.

Si bien era una noticia que ya todos sabíamos porque ya se lleva comentando entre los salones del Palacio de Dueñas y los salones de los meros ciudadanos de a pie, hoy ha sido la confirmación oficial de que se nos casan el próximo mes de octubre. Está claro que una entra en unas edades que no puede demorar mucho en preparativos, no sea que...

De verdad os digo que a mí este tipo de buenas nuevas hacen que me parta de risa, eso de que se nos vaya a casar con ochenta y tantos años que tiene la Doña. Es que se me pone mal cuerpo de pensar en la noche de bodas qué queréis que os diga, pero está claro que está más que en forma para meterse en fregados de este tipo, porque hay que reconocer que además liga mucho más que algunos de los que andamos por aquí. Y es que los títulos tiran mucho, porque a pesar de que Alfonso ha dicho que a él le mueve el amor (ja-ja-ja), lo que está claro es que será Duque de Alba hasta el fin de los tiempos.

Sinceramente no me gustaría estar en la piel de esos hijos de la Duquesa que se tienen que estar echando las manos a la cabeza y haciendo de cruces. Claro, que ellos lo tienen muy claro y con sus perras no se juega, así que mamá ha dividido su herencia y la ha repartido entre sus vástagos sin esperar a diñarla. Ya sabéis lo que dicen, más vale pájaro en mano que pollo en fotografía y, a pesar de que podrían haber escogido otras figuras legales para evitar que Cayetana le dejase su pedazo patrimonio a su boy-toy de turno como podría ser una reserva vidual, ellos han preferido tenerlo desde ya todo bastante amarradito, que luego se extravían cosas así de buenas a primeras y somos muchos para repartir.

Se dice, se comenta, que a Doña Cayetana la vestirán de novia Victorio y Lucchino, amigos personales de la radiante novia y encantados con la noticia. Claro, que para mí es casi más incógnita quién peinará ese pelazo, ese nido de palomas que conora su cabeza... porque digo yo que para un día tan señalado se nos pondrá los rulos en condiciones...

Pues ya sabéis, id preparando las peinetas y las mantillas porque en octubre tenemos evento de los grandes de España con todo el faranduleo patrio luciendo sus mejores galas. Sí, va a ser la boda del año por estos lares y la que más va a dar que hablar con mucha diferencia, aun así diremos eso de, vivan los novios... ¿verdad?

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