Bailarín, actor y muy ligón: la personalidad oculta de Felipe VI y su verdadera relación con Letizia

Es uno de los rostros más conocidos del país, pero poco se sabe sobre sus verdaderos gustos y aficiones. Desde que era niño, fue educado para dar la mejor imagen en público. Nos vendieron el retrato de un chaval obediente, estudioso y formal. El estereotipo perfecto para un heredero. Un hombre sabio, educado y culto que tomaría el relevo de su padre con todo aprendido. Y sí, puede que Felipe sea un tío diez en muchos aspectos, pero también tiene su lado travieso.

Ha sido el escritor José Apazarena quien ha ha hecho pública la verdadera personalidad del Rey. En su nuevo libro, Los Hombres de Felipe VI, hace un retrato del monarca muy distinto al que conocíamos: es divertido, tiene dotes artísticas y también fue un don Juan (al igual que su padre) durante unos años.

Durante su infancia, Felipín fue uno más entre sus compañeros de clase. El emérito y doña Sofía quisieron inculcarle los mejores valores, y creyeron que recortar su paga era lo más adecuado para que no se subiese a la parra: "Felipe iba a clase muy corto de dinero y pedía préstamos a sus compañeros, que luego les devolvía cuando su padre le daba la paga... No contaba con grandes cantidades, en casa le inculcaron el valor de ganarse las cosas con su esfuerzo, y eso es lo que él aplica a sus hijas", asegura Azaparena.

El Rey Felipe cuando era niño - Gtres

De este modo, queda claro que a Leonor y Sofía tampoco les llueven los billetes. Es más, puede que en alguna ocasión hayan tenido que recurrir a la táctica que todo mortal ha empleado en infancia: rebuscar en el bolso de su madre para conseguir un par de euros con los que comprarse unas chuches.

Pero no desviemos el foco. Más allá de lo que gasten o no las princesas, todo parece indicar que Felipe no se crío en la abundancia. Eso sí, había detalles que le diferenciaban de sus amigos. Por ejemplo, su mascota. Durante unos años, un guepardo corría libre por los jardines de Zarzuela y Felipe disfrutaba de él como si de un gatito se tratase. Cuando creció, tuvieron que tomar las medidas pertinentes para evitar que el heredero recibiese un zarpazo.

Además, a nuestro rey siempre le ha gustado el faranduleo: "No lo hacía mal. El bastón que utilizó en la obra del comendador lo cogió del despacho de su padre... Le encanta bailar y lo hace muy bien. Eso lo ha heredado de su madre. Incluso baila claqué", revela Azaparena en las páginas de su nueva obra. Además, le inculcaron la importancia de la religión: "Ejercía de monaguillo en la capilla que hay en palacio. Recibió una educación religiosa bastante completa".

Felipe VI en la preadolescencia - Gtres

Durante su juventud tuvo varias novias. Tenía citas en lugares secretos que tan solo conocían sus colegas el momento, y hubo quienes, años más tarde, traicionaron al monarca: "Alguno le traicionó años más tarde cuando comenzó a salir con Isabel Sartorius... Se fueron de la lengua con los periodistas y filtraban los lugares donde tenían lugar las citas".

Cuando Letizia llegó a su vida, Juan Carlos no estaba convencido de aquello. El perfil de la entonces periodista no era el idóneo, pero finalmente cedió: "Ella tampoco gustaba en La Zarzuela. Felipe se encargó de mantener el noviazgo en secreto para evitar cualquier tipo de plebiscito. Es verdad que a su padre no le gustaba Letizia, pero su hijo le dijo que estaba dispuesto a ser un rey soltero si no aceptaban la boda con esa mujer", asegura el escritor.

Felipe y Letizia años atrás - Gtres

Además, sale a la luz lo que tanto nos hemos preguntado durante años: ¿Conocía Felipe las infidelidades de su padre? La respuesta es sí, y no le hacían gracia. "Nuestro monarca se enteró muy pronto de que su padre era infiel a su madre. Fue uno de los primeros en conocer la relación extramatrimonial de don Juan Carlos con Marta Gayá y sufrió mucho. Se daba cuenta de que su madre también lo sabía y le dolía muchísimo", escribe Azaparena, tal y como publica Informalia.

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