Corinna relata la borrachera de Juan Carlos a base de Vega Sicilia: el tropezón que reventó su cadera (y su carrera)

Corinna y Juan Carlos - collage poprosa
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Una vez más, Corinna Larsen nos ha dejado con la boca abierta. En el último episodio de su 'podcast', la que fuera amante de don Juan Carlos relata con pelos y señales cómo fue la famosa caída del emérito: tropezó, se partió la cadera y fracturó la Corona Española.

Todo comenzó con un viaje sorpresa que Juan Carlos dijo haber organizado por el cumpleaños de Alexander, el hijo de su amante. Tal y como relata Corinna, tanto ella como su retoño se desplazaron hasta Botswana junto al emérito creyendo que se trataba de un viaje en familia, pero la realidad fue distinta.

Se trataba de una escapadita organizada para disfrute del rey. Con amigos, escopetas, vino caro y muchas ganas de juerga. Corinna y su pequeño eran puro attrezzo. Aquella cacería 'deluxe' era el capricho de Juan Carlos y sus colegas, que durante el día ponían a tiro a sus presas y, al caer la noche, se ponían a tiro (o a tinto, mejor dicho) ellos mismos.

Según Corinna, ella y Alexander estaban ya acostados cuando escucharon lo que parecía el botellón de cualquier plaza de pueblo. Su amante y el séquito de amigotes que lo acompañaban estaban a punto de comenzar lo que sería "una larga noche de copas". Y qué copas. Al parecer, se pusieron hasta la coronilla de Vega Sicilia, una de las firmas vinícolas más reconocidas de nuestro país.

Juan Carlos - Gtres Juan Carlos - Gtres

Estuvieron pimplando hasta que salió el sol, y el padre de Felipín, al levantarse de su silla para echar una meadita, tropezó y cayó al suelo como un cubetazo de agua fría. 'Plaf'. Al parecer, llevaba cantidad de vino en el cuerpo que ni siquiera intentó amortiguar el impacto.

"Cuando le preguntamos qué había pasado él contestó que no se acordaba, pero que creía que se había caído", relata Corinna, tal y como publica La Sexta. Después de aquello, el emérito fue evacuado de urgencia para ser operado en Madrid. Y a la salida de la clínica pronunció la famosa frase: "Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir".

Y sí, el rey se había equivocado. El nombre de Corinna comenzó a sonar con fuerza y su trono comenzó a tambalearse. Era el principio del fin. Un fin que llegó, y que mandó a Juan Carlos a Abu Dabi hasta nuevo aviso. En este momento, él no desea otra cosa que regresar a España y recuperar su vida.

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