Doña Sofía consintió el adulterio de Juan Carlos I y la infanta Cristina se emborrachó para asumirlo, según Pilar Eyre

doña Sofía y don Juan Carlos

La conocida periodista Pilar Eyre acaba de confirmar lo que no era difícil intuir. La obsesión de Juan Carlos I por las mujeres forma parte de la historia de España. Es mucho más que un rumor extendido, se trata de una realidad indiscutible. La reina Sofía, conocedora de las andanzas sexuales de su marido con cientos de mujeres, asumió su papel de mujer florero sin rechistar, o al menos así lo asegura la mencionada periodista.

En 1990, Juan Carlos de Borbón mantuvo la conversación definitiva con su mujer. Él tenía unas necesidades que, más allá de lo que opinase su esposa, iba a satisfacer sin ningún remordimiento. Sofía, adoctrinada por su madre para cumplir con su papel de reina (es decir, para no rechistar), asumió que a partir de entonces su marido actuaría como "un hombre separado", tal y como publica Pilar Eyre en su blog de Lecturas.

Pero no fue la única en asumir que Juan Carlos iría por ahí acostándose con tantas mujeres como quisiera, Felipe y Cristina también se vieron obligados a aceptarlo. La reina fue la encargada de comunicárselo a sus hijos y estos no reaccionaron bien. Es más, quisieron abandonar aquella casa. Según escribió Manglano en sus diarios, "la infanta cogió una borrachera en el Club del Mar" para hacer más llevadero aquel mal trago, nunca mejor dicho.

La infanta Cristina se cogió un buen pedal para asumir que su padre era un 'picaflor' - Gtres

Además, el que fuera confidente de don Juan Carlos desmintió a través de sus escritos que la reina tuviese una personalidad austera, tal y como se ha dicho en varias ocasiones. Doña Sofía fue y sigue siendo una mujer de gustos caros y compras habituales. "Se gasta al año 30 o 40 millones de pesetas en ropa", relataba Manglano en sus apuntes, tal y como recoge Eyre.

Juan Carlos I tuvo "más de 1500 amantes"

Juan Carlos I - gtres

La mujeres han sido siempre la perdición del emérito. La primera en hablar públicamente sobre la adicción al sexo de don Juan Carlos fue la condesa Olghina de Robilant, una italiana con la que el padre de Felipe estuvo enrollado hasta poco antes de contraer matrimonio con Sofía. La primera vez que hicieron 'tucu-tucu' fue en el asiento trasero de un Volkswagen amarillo, propiedad de Juanito, y "él sabía perfectamente cómo hacer el amor", tal y como relató Olghina.

Las malas lenguas aseguran que Juan Carlos llegó a tener más de 1500 amantes. "Una en cada puerto", según bromeaba en una ocasión uno de sus amigos más cercanos. Las amantes fijas las renovaba cada cinco años y las eventuales cada día. Aquello era un despiporre en toda regla. Al parecer, en cada ciudad española tenía una mujer, una cama y el compromiso de su círculo más cercano para que aquello no trascendiese como hoy en día lo ha hecho.

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