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Jordi Cruz y Jesús Castro se miden las criadillas, y la sonrisa pillina de Juanjo Ballesta se considera apropiación cultural china en MasterChef Celebrity 5

Jordi Cruz y Jesús Castro se miden las criadillas, y la sonrisa pillina de Juanjo Ballesta se considera apropiación cultural china en MasterChef Celebrity 5
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Juanjo Ballesta y Jesús Castro son los colegas del barrio de la quinta edición de MasterChef Celebrity. Si fuera por ellos, en la galería se sentarían en el respaldo de un banco a comer pipas y a comentar la jugada. Es el modus operandi del gangsta style made in Spain. Eso es lo que tienen en común, pero les diferencian dos actitudes muy diferentes ante la vida y el vecindario: el que te raya el coche en el parking y el que te espera con la puerta abierta del ascensor y te pregunta "¿a qué planta ibas?"

Round 1: el 'pa shulo mi pirulo' de Jesús Castro y Jordi Cruz. Para ser fieles a la verdad, Jordi, en cuanto ve su podio de 'buenorro macizo que coge el cuchillo como excusa para sacar bola de bíceps de MasterChef' (un título que me acabo de inventar), se pone bastante farruco para marcar su terreno.

Fue a la yugular antes de probar los platos del gaditano que "eran una pedrada", como la que le hubiera dado Jesús al juez en ese momento si no hubiera un señor mayor del grupo de riesgo delante (Pepe).

Anda que Jesús se iba a quedar callado, era o ponerse 'modo contestón' (el modo avión del chulismo cani) o llamar al brother pa' pincharle las ruedas del coche o hacerle un Dracarys en el restaurante a lo Cristina Pedroche.

Con un rollito "¿tú qué quieres? ¿pelea?", a Jesús le importó un rábano la cadena de mando. Pero si tu Jordi te vasila tú te calla y lo asimila, su morenito Jesusito. El juez le recriminó 'actitud', una palabra que no ha puesto en práctica (interpretativamente hablando) Castro en su vida, Hulio.

Jesus

Menos mal que tiene a su 'pana', su contrapunto, ese hombre que cada vez que sonríe el mundo es más maravilloso: Juanjo Ballesta. Este chaval de Parla, es el sustituto perfecto de Concha Velasco para 'Cine de Barrio', y es que no puede ser más de barrio, pero del barrio del buen rollismo.

Con un mix 'mood' entre quinqui metalero, macho man del paleolítico que sale a cazar su propia comida y del gamberro hiperactivo de la clase, Ballesta fue el hombro donde el de Vejer se apoyó y el que le consejó que relajara la raja.

Juanjo no destacó por sus buenos platos, pero sí por ser un tío diez y un buen capitán (sin ser él nada de eso). Se ve que está acostumbrado a coordinar los botellones con los colegas: "tú trae el hielo, tú los vasos que no sean de tubo, tú los baffles y yo me llevo el coche que tengo el maletero más grande para reventarlo en la rave".

Además, el pobre es tan nervioso que en mitad de la prueba de equipos en Jaén tuvo que ir al toilet para liberar a Willy, y no me refiero al vocalista de Taburete, a ese no le dejaron participar por 'progre' (#ModoIroníaON), sino que se estaba cagando de la tensión, vaya.

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