Froilán, perdido en la noche: se mete en una pelea callejera y termina en comisaría

Froilán, perdido en la noche: se mete en una pelea callejera y termina en comisaría
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Bienvenidos a otro capítulo en la alocada vidorra de Froilán de Marichalar, el hermano rebelde de Victoria Federica. Durante el pasado verano, fuimos testigos de las comentadas imprudencias del nieto de don Juan Carlos ante las restricciones por covid-19. Después fue multado por aparcar su Audi donde le salió de los cataplines y ahora, el muchacho ha terminado en comisaría tras una noche de locura.

Podemos catalogar a Froilán como el Borbón más travieso de la historia. El tío es experto en liarla parda allá por donde pisa. Ni el internado de Estados Unidos ni la presión que supone tener como 'tito' al rey de España han logrado que Froilán de Marichalar cambie sus formas. Es un crápula, un disfrutón, un alma libre que se pierde en la noche entre copas y pitillos a medias.

Tal y como relató uno de sus "colegas" en 'Viva la Vida', Froilán pasa olímpicamente de sus obligaciones estudiantiles en el CIS The College for International Studies, cuyo precio es de 20.000 lereles por curso. "No se deja ver mucho por aquí. No suele venir. En dos años le he visto cinco veces. Repitió primer curso y en la clase no apareció ni un día. Si no vas te suspenden, pero mientras sigas pagando... lo que te aguante tu bolsillo", asegura este compañero de pupitre.

Froilán de Marichalar - Gtres
Froilán de Marichalar se fuma el pitillo mañanero - Gtres

Pero la cosa no queda aquí. Según este testigo, el hermano de Victoria Federica se vio involucrado en una pelea y terminó en el cuartelillo. "Han tenido que ir a buscarle a comisaría, lo sé porque el asesor del rey es asesor de mi padre y me lo ha contado. El otro día llamó Froilán porque lo habían metido en no sé qué problema y tuvieron que ir los jefes de la Policía de Madrid. Fue hace semanas en una pelea", asegura.

En resumen, el hijo de la infanta Elena está más perdido que un pulpo en un garaje. Será que el muchacho necesita el consejo de un abuelo que, por suerte o por desgracia, se desplazó hasta Abu Dabi para "no molestar a la Corona", tal y como aseguró en la biografía publicada por Laurence Debray, la periodista francesa obsesionada con el emérito.

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