La cita "romántica" de Ortega Cano y Ana María Aldón: comen helado en un centro comercial acompañados por la asistenta

La cita "romántica" de Ortega Cano y Ana María Aldón: comen helado en un centro comercial acompañados por la asistenta
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Este sábado, Ana María Aldón alzaba la voz en 'Viva la Vida' para darle un toque de atención a su marido. Tras varios meses con la Jurado en boca de todos, la colaboradora ha sentido cómo se resentía su matrimonio. Ortega está afectado ante las afirmaciones que Rocío Carrasco ha hecho en la última etapa, y su esposa, aunque siempre está dispuesta apoyarlo, también necesita sentirse amada.

Aldón hablaba muy claro en su programa: "Yo no soy Rocío Jurado, pero soy persona. Quiero sentir que hago dichosos a mi marido y que es feliz conmigo", aseguraba en pleno directo. La pareja lleva meses afectada por el 'huracán Carrasco' y Ana María, a sus 44 años, necesita sentirse una mujer activa, deseada y con una agenda repleta cosas que hacer.

El torero, que debió flipar en colores al escuchar tales declaraciones de su esposa, supo que debía levantar la cabeza y sorprenderla con un planazo de fin de semana. Y así lo hizo... o al menos lo intentó. Lejos de cenar en un sitio romántico el sábado noche, Ortega se llevó a su churri de paseo por un centro comercial durante todo el domingo.

 

Aunque la mayoría de los mortales detesta las grandes superficies, el diestro considera que el romanticismo de un centro comercial es incomparable. La parejita aprovechó para visitar varias tiendas de Inditex, comieron en alguna pizzería barata y hasta remataron la cita con un helado que solo disfrutó el propio Ortega, tal y como mostró Ana María a través de Instagram.

Ana María Aldón y Ortega Cano se van de cita "romántica"
Ana María Aldón y Ortega Cano se van de cita "romántica" - Instagram

Y lo mejor de todo, es que los tortolitos estuvieron acompañados por su asistenta del hogar durante toda la cita. Sí señor, la pobre Marina, una muchacha que convive con el matrimonio y realiza las tareas domésticas, tuvo que soportar aquel bochorno dominguero sin rechistar. ¡Já!

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