La frase lapidaria que Ortega Cano le dijo a Ana María Aldón antes de terminar su matrimonio para siempre

La frase lapidaria que Ortega Cano le dijo a Ana María Aldón antes de terminar su matrimonio para siempre
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Tras varios meses de dudas, Ana María lo tuvo claro: su relación con el torero estaba muerta. La sanluqueña llevaba años decepcionada con ciertas actitudes de su marido, y este, lejos de mostrarse comprensivo con los sentimientos de Aldón, hizo oídos sordos hasta que ocurrió la desgracia. Con el hartazgo de la ex frutera llegó el divorcio. Ortega decidió entonces sentarse en el plató de Ana Rosa para declararle su amor, pero volvió a cagarla.

Nunca mantuvieron una relación de iguales. Él siempre fue el torero rico, el viudo de la Jurado, ese hombre al que la prensa siempre desea entrevistar. Ella, sin embargo, adquirió el papel de mujer florero hasta que entró el 'Supervivientes'. Allí, algo hizo click en su mente y comenzó el declive matrimonial.

Ana era una mujer activa. Tenía ganas de salir a cenar, quería viajar con su marido, ir a Disney junto al pequeño José María y, en definitiva, llevar una vida más joven. Ortega, a sus 69 tacos, no podía seguir aquel ritmo. Su salud no es precisamente de oro y necesitaba tranquilidad, reposo y alguien que le llevase un vaso de agua hasta la cama cada noche.

Tal y como revela Informalia, hubo un capítulo que marcó la muerte de la relación. Fue cuando Ana María montó su pequeño taller en casa de su marido. Puso una mesa grande, cuatro burros y algún maniquí para desempeñar su labor de diseñadora, pero a Ortega no le hizo demasiada gracia. Al parecer, él cogió sus capotes y los colocó en la sala donde pretendía trabajar Aldón.

Ana María Aldón y Ortega Cano - Gtres
Ana María Aldón y Ortega Cano - Gtres

Aquello le sentó como una patada en el culo a la andaluza. Semejante desprecio no podía consentirlo, y entonces lo vio claro: a tomar por saco la relación. El 24 de julio, concretamente, se produjo la discusión definitiva: "Vete de aquí, no quiero verte más", le dijo Ortega a la que fuera su amada durante diez años. Ella no lo hizo. Permaneció en Fuente del Fresno hasta que encontró una nueva choza para ella y su pequeño.

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