'Secret Story: la casa de los secretos': Isabel Rábago queda retratada como la más cínica del reality y Alba Carrillo toma la decisión definitiva

'Secret Story: la casa de los secretos': Isabel Rábago queda retratada como la más cínica del reality y Alba Carrillo toma la decisión definitiva
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Isabel Rábago está en el ojo del huracán. La que fuera amiguísima de Alba Carrillo ha tomado una decisión en su concurso: hacerle el vacío a Lucía Pariente. La Rábago va de correcta, de digna, de estudiosa y de abogada reputada. Es experta en fardar de sus buenos modales y siempre pone buena cara ante las cámaras, pero 'Secret Story' ha sacado a relucir su lado oscuro: tiene una mente perversa.

Sí señor, la Rábago tiene un cerebro maligno y calculador, y Alba Carrillo no se había percatado de ello hasta observar la convivencia entre su madre y la que creía su amiga del alma. Antes de entrar en la casa de los secretos, Isabel juró ante la Carrillo que cuidaría de Lucía Pariente hasta el último de sus días en el concurso, pero mintió como una bellaca y no dudó en nominarla.

Desde que Rábago nominase a la mami de su amiga todo ha ido de mal en peor. Alba está destrozada, Lucía Pariente solo quiere abandonar el concurso e Isabel continua con su actitud de diva flipada y con estudios. Esta noche, Rábago y la madre Alba se han enfrentado a un cara a cara en el que ha quedado más que demostrado cómo es realmente Isabel Rábago.

Isabel Rábago en Secret Story
Isabel Rábago en Secret Story

Se supone que era un "cara a cara", pero Isabel Rábago se ha negado a mirar a su compi de concurso a los ojos. Así es ella, un orgullosa máxima (como diría Ylenia) que está dispuesta a perder su amistad con Alba sin ningún remordimiento. "De mí no va a salir ninguna falta de respeto ni tampoco voy a dar pie a nada más", zanjaba Isabel.

Mientras tanto, Lucía se limitaba a decir lo mismo de siempre: "Lo que yo digo está claro. No me justifico y no es lo malo lo que digo, lo malo es lo que pienso y me retengo. Tiene un peliculón montado y se aprovecha de que yo siempre me he mantenido en el mismo eje".

Y la Rábago seguía con su postura de señora aburrida y sin escrúpulos: "Yo no voy a dar explicaciones de mi concurso, a mí me juzgará la audiencia", terminaba diciendo muy tranquila. Dese plató, la Carrillo echaba humo por las orejas: "Puedo imaginar lo que piensa mi madre. No pienso hablar con Isabel", sentenciaba.

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