
Muy poca gente daba un duro por Catherine Zeta-Jones y Michael Douglas cuando se casaron, todos recordamos ese acuerdo firmado por ambos y por el cual el actor debía indemnizar a su joven mujer por la cantidad de cinco millones de dólares en caso de serle infiel y dos millones y medio de dólares por cada año de convivencia, vamos lo mismito que cuando te pagan por año trabajado al despedirte.
El caso es que este romántico contrato hizo pensar a todos que los motivos para casarse de la guapísima actriz eran más económicos que amorosos. Pero como en todo, el tiempo sabe colocar las cosas en su lugar y es ahora cuando queda claro el gran amor que la pareja siente.

La bella actriz galesa Catherine Zeta-Jones se hizo pasar como una camarera sin que nadie la reconociera en un restaurante neoyorkino. No es porque le diera por abandonar su carrera de actriz y vida de flamante esposa de Michael Douglas, sino que para meterse bien el papel de su última película necesitaba sentirse como una camarera.
Y vaya truco: Ni natural, ni tintes, ni lociones… a nuestra amiga Catherine lo que le pone es el caviar de Beluga, y con destino a su cuero cabelludo.



