La infanta Elena, enfadada, abandona su casa y huye del huracán Urdangarin-Armentia

La infanta Elena, enfadada, abandona su casa y huye del huracán Urdangarin-Armentia
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La infanta Cristina no es la única afectada por el huracán Urdangarin-Armentia. Tras confirmar la "interrupción" de su matrimonio con el padre de sus cuatro hijos, se desconoce el paradero de la hermana de Felipe VI. No sucede lo mismo con Doña Elena. La hija mayor de Juan Carlos I se encontraba en Madrid cuando estalló la polémica y, harta de la prensa, decidió poner tierra de por medio.

El divorcio de Urdangarin y la infanta Cristina es inminente. Tras hacerse públicas las imágenes que confirman el idilio de Iñaki y Ainhoa, la familia del rey puso en marcha un plan para tomar acción. Juan Carlos, a través su hija Cristina, fue uno de los primeros en enterarse de la existencia de aquellas imágenes. Nada más conocer la situación, dio las indicaciones sobre cómo debía abordarse el asunto, tal y como publica Vanitatis.

Enfadado, o mejor dicho, con un rebote de narices, el emérito aconsejó a Doña Cristina y estuvo al tanto de cada movimiento. También existió una reunión con Felipe VI y, con toda probabilidad, la infanta Elena sería conocedora de dichos entresijos familiares. Tal y como publica el mencionado portal, la todavía cuñada de Iñaki Urdangarin ha decidido abandonar Madrid con el único objetivo de huir de la prensa.

La infanta Elena
La infanta Elena, pillada (milagrosamente) sonriendo - Gtres

Uno de los puntos calientes durante los últimos días ha sido el domicilio en el que reside la infanta Elena, situado cerca del Retiro. Al parecer, varios medios hicieron guardia en la puerta de la vivienda e incluso accedieron a la propiedad privada con objeto de conseguir sus declaraciones. Doña Elena, mujer con carácter donde las haya, tomó entonces la decisión de irse a montar a caballo.

Así es cómo la madre de Froilán y Victoria Federica encuentra la paz que necesita, a las afueras de Madrid junto a sus caballos. Durante estos días, acudió a su puesto de trabajo en las oficinas de Mapfre y también allí se sintió molesta por la presencia de varios reporteros. Harta de aquel revuelo, la hija de Don Juan Carlos se plantó el pantalón de equitación y ¡chao pescao!

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