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Gonzalo Montoya se queda sin ir de colaborador al debate de 'La Isla de las Tentaciones': "Jode tío"

Gonzalo Montoya se queda sin ir de colaborador al debate de 'La Isla de las Tentaciones': "Jode tío"
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Gonzalo empezó siendo un entrenador Pokémon de pueblo Paleta en 'La Isla de las Tentaciones' con su Pikachu a cuestas, su novia (esta era su versión) y acabó siendo un corderillo degollao' en la hoguera final que le preparó Charmander para que su amiga le dejara por fin, "tía, te mereces algo pika mejor", le diría. Ahora, Montoya ha demostrado tener el sentido de responsabilidad que siempre le faltan a sus palabras gazapos.

Tal y como ha contado él mismo en estas historias de Instagram donde ha demostrado que se encanta verse, está encantado de haberse conocido y que no tiene capacidad de síntesis ninguna, el ex novio de Susana ha comentado que se vio en la obligación de llamar al programa para declinar su invitación al debate presentado por Carlos Sobera, el que si no vienes, no te espera.

Gonzalo cenó la noche anterior con dos colegas que dieron positivo en coronavirus esa misma mañana. Su sentido común (que tanto le caracteriza, por supuesto) y sus buenas amistades como Froilán y Victoria Federica, que algo habrán influido en que esté ahora por el buen camino, le llevaron a hacer la cuarentena de forma responsable, al menos hasta recibir los resultados de su prueba. Finalmente Gonzalo dio negativo, muy a su pesar (no hay quien le entienda).

"Recae en la responsabilidad de cada uno avisar o no avisar (...), por cierto, al suplente que vaya por mí, casi imposible que pueda superarme", aquí empezó a decaer el Gonzalo buen ciudadano, para sacar a su amigo el Montoya bocazas, que continuó diciendo: "cualquier otro/a con lo que pagan allí, pues dice 'me voy a callar como una perra'... ¡Y no! Porque eso es de una persona tiesa y mala", ha dicho dejando de manifiesto que no le hace falta nadie para pelear.

La versión de Gonzalo ha sido confirmada por Telecinco en su página web, mientras que él ha enseñado a cámara su negativo en las pruebas, el outfit molongo que se iba a poner y ha mostrado su preocupación por si no le llamaban más. "¿Pues te puedes creer que me ha dado un disgusto cuando lo he visto? Lo primero que he pensado es '¿pa qué coño digo na?' (...) fatal".

Aunque, he de decir, que más tarde ha recapacitado y se ha sentido bien por no jugar con la seguridad de las personas. Vaya lucha interna tiene el chaval siempre, entre su diablillo y su angelillo... Es como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde versión 'sevillanía': el que quiere rebujito y bailar sevillanas en la feria hasta el amanecer, y el que quiere cantarle una saeta y rezarle un rosario a la virgen de Regla.

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