
Demi Moore es al Twitter como Santa Teresa de Calcuta a la causa religiosa: las dos han encontrado una vía a través de la cual se sienten realizadas y pueden ayudar al prójimo y no van a cesar en su empeño de lograrlo. Con la diferencia de que Demi Moore lo hace sin moverse de casa, que es más cómodo la verdad. Es la nueva Santa Moore del pajarillo (por lo de Twitter, más que nada).
Al parecer, Demi Moore leyó el mensaje de un joven de 18 años en el que declaraba que no quería seguir viviendo en su página de Twitter:
“He complicado demasiado mi vida y voy a ahorcarme en el árbol que hay junto a mi casa. No tengo motivos para vivir”
decía el mensaje de Jeremy Lynch, un chaval de Casselberry, Florida.





